lunes, 21 de octubre de 2013

Saber estar, porque hay carreras y carreras

Hoy he corrido la Family Day Race aquí en Villanueva del Pardillo. La idea, estupenda: carrera individual de 5km o de 4+1 km, siendo los 4 primeros individuales y corridos por un adulto, y el último kilómetro en compañía de un hijo o hija menor. En mi caso me hacía ilusión inscribir a mis dos hijos mayores, Andrea y Jorge, puesto que María, que hoy cumple una semana, obviamente es demasiado pequeña. 

Recalco que la idea era buena, pues mientras los mayores corríamos los pequeños iban a estar en un recinto cerrado disfrutando de juegos, pintacaras, talleres, etc, y llegado el momento los recogeríamos para hacer ese último kilómetro juntos. 

La realidad ha sido que la organización ha fallado. Y estas cosas pasan, y más cuando es la primera vez que se organiza una carrera de este tipo, más en un día en plenas fiestas, habiendo llovido ayer, con otros eventos casi a la misma hora y con notable descoordinación entre organizadores y policía local. 

El caso es que hemos estado cerca de una hora esperando a que nos dieran la salida. Fastidia, sí, pero hay que saber distinguir y esta carrera más que una carrera era una excusa para disfrutar de una mañana en familia, ni más ni menos. Por eso no entiendo la reacción de algún corredor quejándose airadamente a la organización por lo mal que lo habían hecho. Que sí, lo han hecho mal, pero todos deberíamos ser un poco más comprensivos y más en eventos de este tipo donde correr tiene un papel secundario. Yo quiero pensar que nada es tan grave como para no ser un poco más comprensivo y tolerante (y eso que a mí me ha supuesto ir a la carrera, nunca mejor dicho, a una comida que tenía justo después). Lástima que, tal y como se quejaba la persona en cuestión, no se hubiera ido a correr la carrera del CSIC, sin duda mucho mejor organizada, pero más vacía de contenido, qué queréis que os diga.

También me ha llamado la atención un padre que en lugar de correr con su hija le recriminaba a ésta que no fuera con su madre en lugar de lastrarle a él (al menos así lo he interpretado yo según le oía hablar). Para mí, otro ejemplo de no haberse enterado de qué iba todo esto. 

Por cierto, tengo que decir que para mí la carrera ha ido bien, y la he podido disfrutar con mis niños, si bien el último kilómetro cargando casi todo el rato con 13 kilos de peque no han sido lo que se dice una gozada... El año que viene seguro que corremos mejor y todo estará más organizado. Y el que no lo quiera entender, mejor que no venga. Ganaremos todos.

miércoles, 9 de enero de 2013

Maratón de Valencia (I)


Aquí estoy, tal y como adelantaba en la zancada anterior, dispuesto a contar mi experiencia en mi segundo maratón, y anticipo que la siguiente -zancada, no maratón- estará dedicada a lo que esta carrera me ha dejado en forma de lesión. 

Bueno, vamos allá. 

18 de noviembre. Maratón Divina Pastora de Valencia.

Como ya conté, el objetivo de este maratón era acompañar a mi amigo César en su debut en la distancia. Mi dilatada experiencia en maratones así lo indicaba... :-) (menudo maestro de ceremonias)

Llegamos por separado. Yo opté por pasar 2 noches en Valencia, llegando el viernes por la noche, y así evitar el cansancio del viaje justo el día antes, además de los nervios e imprevistos que pudieran surgir a última hora. Creo que acertamos. Me acompañaban en esta ocasión el 66% de la familia, Andrea y Ana; a Jorge le dejamos por una cuestión logísitica (creo que también fue un acierto). 

El alojamiento fue en el Holiday Inn Valencia, muy cercano a la Ciudad de las Artes y las Ciencias, punto neurálgico central del maratón. Estuvimos a gusto y cumplió las expectativas, que no es poco. El único pero, el tamaño del restaurante... 

Tras descansar razonablemente bien y desayunar, nos dirigimos a la Feria del Corredor a retirar dorsal y camiseta. Bastante ambiente, pero nada agobiante. Buena organización y apenas tuve que esperar en la recogida. 
La pasarela de llegada con el arco de meta al fondo
Después de dar un paseo por la zona, el paella party nos ayudó a resolver el dilema de dónde comer. Paella, pan, bebida y fruta incluida en la bolsa del corredor, y por 5 euros más comimos los 3. 

Paella party
Volvimos al hotel previo paso por el parque Gulliver, una delicia para los niños (y también para los padres, por qué no) ...
Una buena siesta reparadora y vuelta a la Ciudad de las Artes, donde para entonces ya se encontraban César y su familia. Pasamos un rato por la zona mientras anochecía, y nos volvimos cada cual a su alojamiento para cenar e intentar descansar lo más posible.

Cenamos junto al hotel, en una pizzería que en pocos minutos pasó de casi vacía a tener una cola de espera considerable. Lluvia de vuelta al hotel, preparar todo para el día siguiente, y a intentar dormir lo más posible...

Lluvia durante la noche. No puedo decir que descansara mal, pero estaba claro que como un tronco no iba a descansar. Me levanté antes que mis chicas para poder desayunar con tiempo. Habían habilitado otra sala que alivió el previsible apelotonamiento de maratonianos ávidos de recargar las reservas para lo que nos esperaba sólo un par de horas más tarde.

Todo listo. Habíamos quedado con César y su familia en la zona de salida unos 40 minutos antes de la misma, pero tal y como estaba previsto, ni unos ni otros llegamos tan pronto. Una vueltecilla para soltar, paso por el aseo para ir lo más descargados posible, y a la zona de salida.
Contentos antes de los 42km...
Ahora que viene lo duro, ¡¡cambio de zancada!! ;-)

lunes, 19 de noviembre de 2012

Segundo maratón: objetivo cumplido

Pues sí, ya ha pasado. Por fin llegó el día después del maratón de Valencia. Aquí sigo, vivo y con las piernas doloridas, como no podía ser de otra forma. 

Ahora mismo me resulta complicado definir con una palabra lo que ha sido el fin de semana y en especial el maratón, pero la primera que me viene a la cabeza es inesperado

Inesperado fue el clima: durante los días previos e incluso el mismo día de la carrera se anunciaba una probabilidad de lluvia del 70%, así que estaba seguro de que me tocaría mojarme. La noche anterior estuvo lloviendo, pero cuál fue la sorpresa al ver que amanecía relativamente despejado y que a medida que avanzaban los minutos el sol ganaba más y más terreno a las nubes. Ni una gota durante todo el recorrido, salvo las duchas de los bomberos, claro. 

E inesperado fue el tramo final de la carrera: algo más de 12 km junto a César, el debutante al que acompañaba, en su calvario particular a través del famoso muro. No sé si quizá es que no fui realista o me pudo el optimismo, pero durante gran parte del recorrido pensé que llegaríamos a meta sin problema en el entorno de esas cuatro horas que habíamos estimado; sin embargo, no contaba con el temido muro. Es duro encontrarse bien y de repente ver cómo a tu compañero se le acaban las fuerzas y hace que la media por kilómetro suba en cerca de dos minutos. Es duro mentalmente, pero también físicamente, ya que cuesta bajar tanto el ritmo, aunque no lo parezca. 

De cualquier forma, este es un primer aperitivo; espero poder dar unas cuantas zancadas para contar la experiencia en mi segundo maratón, del que salgo bastante satisfecho, pero con una vivencia totalmente distinta a la llevada en el primero. 

jueves, 8 de noviembre de 2012

Faltan diez días...

Sólo diez días para mi segunda maratón. Mirando a la primera es inevitable hacer comparaciones pero rápidamente veo lo distinto que es todo. 

Para empezar, el hecho de que no estoy tan mentalizado y concienciado como lo estaba hace dos años y medio, cuando el objetivo era claro y asustaba: terminar mi primera maratón de la mejor forma posible, cosa que creo que conseguí. Ayudó bastante la base que llevaba, pese a que la preparación, sobre todo en las semanas previas no fue la deseada (obviamente todo debido a la enfermedad de mi madre). En esta ocasión el objetivo es bien distinto -acompañar a César en su debut-, la base y los ritmos son distintos, y aunque he intentando prepararme, ando yo muy relajado. 

Quizá parte de la culpa de este relajamiento la tenga el correr en Valencia, que se supone que es uno de los circuitos más llanos de España, unido también a que manejamos una previsión de terminar en 4 horas y eso hace que el ritmo medio previsto sea de 5'41"/km, que en comparación con los ritmos del anterior maratón parecen asequibles dado que mi estado de forma no es ni de lejos el que tenía entonces, aunque tampoco estoy tan mal... ;)

Como decía en la anterior zancada, planeaba la sombra de una posible fascitis que ha condicionado mis entrenamientos y mi forma de correr las últimas semanas. Por fin me decidí a ir al osteópata, y el alivio ha sido importante al comprobar que realmente se trataba de un esguince. Ayer me colocó todo en su sitio y en un par de días espero retomar la recta final de la preparación... parece como si estuviera siguiendo un estricto plan ¿verdad? Pues no; lo cierto es que no estoy siguiendo ningún plan específico, pero sí he intentado hacer algo más de trabajo de fuerza, que espero dé sus frutos. 

Todo esto se refiere al antes. Dentro de unos días ya podré hacer comparaciones acerca del durante y del después. Faltan sólo diez días; comienza la cuenta atrás. 

jueves, 25 de octubre de 2012

Rumbo a Valencia

Pues nada, que no me he ido; que sigo aquí aunque no lo parezca. 
Que no haya aparecido por aquí no quiere decir que no haya dado zancadas aquí y allá por los caminos y calles de los distintos sitios donde he estado este último año. 

Sigo con las mismas pretensiones en esto de correr, es decir, ninguna más allá de disfrutarlo e intentar que las lesiones me respeten. Ya no voy a entrenar al club pero intento ser más o menos disciplinado y salgo a correr mínimo un par de veces por semana. César, el amigo al que he acompañado en sus sucesivos bautizos en la San Silvestre Vallecana, medio maratón de Madrid, primera duatlón  (estreno también para mí) y alguna que otra carrera más, me ha liado para acompañarle a Valencia en lo que será su debut en una maratón. Así que en eso ando: rodando lo que puedo, entrenando un poco en el gimnasio, intentando sobrevivir a las lesiones... El 18 de noviembre está más cerca de lo que parece, pero estoy bastante tranquilo, aunque...

...planea en el ambiente una posible fascitis plantar. Hace diez días hice un rodaje de 21 kms que yo pensé que no tendría consecuencias, pero parece que sí. Fue por montaña, con unas condiciones climatológicas un poco malas, pero de disfrute: andando, corriendo, sacando alguna foto... El caso es que la última parte, en su mayoría por asfalto, me empezó a molestar el pie derecho. La molestia se convirtió a las pocas horas en dolor. He estado unos días parado, y tras un primer intento a los 6 días corriendo suave 8 kms, lo volví a intentar ayer. Salí 20 minutos e hice un poco más de 3 kms. Las sensaciones fueron buenas al principio aunque al poco empezaron las dudas, pero en ningún momento sentí dolor ni molestia importante, y hoy no he sentido dolor ni molestia en el pie, así que estoy contento y miro al maratón con optimismo.

Estuve planteándome a principio de curso el apuntarme al club de triatlón que acaban de crear en Villanueva del Pardillo, pero al final no me animé. Prefiero de momento ir a mi ritmo aunque si el club sobrevive no descarto incorporarme en el futuro.

Pues nada, a ver si me dejo caer un poco más por aquí, que ya lo echaba de menos.

jueves, 24 de noviembre de 2011

Goteras

Así es como yo denomino a la sucesión de pequeñas lesiones que voy teniendo de un tiempo a esta parte. Salgo de una y recaigo o descubro otra nueva.

Intuyo que es un poco la pescadilla que se muerde la cola: el hecho de que ahora haga menos deporte que en el pasado, y que lo que haga sea de una forma un tanto desordenada favorece la aparición de las lesiones/goteras, que a su vez tienen como consecuencia inmediata un parón en la actividad física, y así una y otra vez.

Es lo que me toca vivir ahora. Hace sólo año y medio estaba a tope: preparando el maratón, jugando -y mucho- al pádel, y en lo que podría denominar plenitud física. Ahora, por el contrario, toca la cruz de la moneda. A pesar de todo, intento disfrutar de los ratos en los que practico deporte, sin más pretensión que la de pasarlo bien.

A ver si poco a poco voy encontrando el equilibrio, porque lo necesito. Tengo que tapar muchas goteras...

jueves, 20 de octubre de 2011

Cambio de rumbo

Vuelvo a retomar este blog, aunque ha pasado mucho tiempo. Veo incluso que tengo la última zancada que quise dar, a principios de este año, no la concluí. Quizá lo intente otro día.

El caso es que ha pasado mucho tiempo, sí, y también muchas cosas, como es lógico. Durante este último año, la oposición en la que todavía, por suerte, me hallo inmerso ha ocupado gran parte de mi tiempo, cambiando mi lista de prioridades. Sin querer dejarlo, el deporte perdió el papel protagonista; el club y los entrenamientos quedaron aparcados, el pádel por el tema de la lesión de rodilla y la falta de motivación y oportunidades también, y empecé a hacer la guerra por mi cuenta: algo de correr, vuelta a la bici solo y también en compañía, algo (poco) de pádel, e incluso tenis. 

Hace unos días decidí no volver a los entrenamientos del club. Esas ganas de correr y de hacer buenas marcas, correr grandes distancias y compartir entrenamientos han ido desapareciendo y ahora me da mucha pereza volver a ello. Quiero disfrutar con el deporte, y tomármelo con calma, porque cada vez me aparecen nuevas  goteras y no es plan de pasarlo mal por forzar. 

Así que me he apuntado a Mantenimiento deportivo, que es una actividad organizada por la concejalía de deportes de mi pueblo, donde cada lunes y miércoles practicamos un deporte diferente (hoy tocó hochey; primera vez en mi vida, tres goles marcados y uno recibido como portero). Me sirve para pasarlo bien y sudar un poquillo, que es lo que pretendo. 

Seguiré corriendo alguna carrera (cross universitario, carrera del Pardillo, la San Silvestre Vallecana para bautizar a un amigo que aún no la ha corrido), y practicando deporte para divertirme. Esa es la premisa básica. Así que desde ahora empiezo a pensar un nuevo nombre para este blog...

lunes, 29 de noviembre de 2010

Campo a través

Pues sí, es a lo que me he dedica últimamente. He aparcado carreras populares y entrenamientos semanales, y ahora corro cuando puedo y voy a algún que otro cross aprovechando que es tiempo de carreras campo a través.

El pasado 27 de noviembre la familia al completo nos presentamos en el campus de la universidad CEU San Pablo. Era la primera vez que me ponía un dorsal desde el maratón. Ana y Andrea estuvieron animándome en todo momento, y las 2 vueltas a un circuito bastante completo, con escaleras incluidas, me resultó de lo más agradable; imagino que algo tuvo que ver el hacerlo de menos a más. Salí casi al final del todo e hice de los 6kms totales aproximadamente 2 junto a Teo y bastante cerca de Juanjo; a partir de ahí, a mi aire, y con buenas sensaciones.

Los datos que recogió mi Garmin están aquí

El 11 de diciembre fue el turno del cross de la universidad Alfonso X El Sabio, en Villanueva de la Cañada, que al igual que el anterior no había corrido nunca. Mis animadoras se quedaron en casa, y aunque el recorrido era bonito, a una única vuelta, lo pasé mal. Seguramente influyó el hecho de estar incubando algún tipo de virus gripal que me tuvo sin ir a trabajar hasta el miércoles (alguna excusa hay que poner).

Aquí están los datos del mal rato :)

Por último, para redondear la faena, este domingo pasado volvía a correr el cross de la agrupación deportiva Ciudad de los Poetas, en la Dehesa de la Villa. Mismo compañero que el año pasado (Jorge), mismo ambiente, algo menos de frío, y una buena forma de pasar la mañana. Me encontré bien, teniendo en cuenta que llevaba 8 días sin hacer nada de ejercicio, y fui bastante tranquilo, acabando más de 3 minutos más tarde que el año pasado, normal teniendo en cuenta mi estado de forma.

En fin, próxima parada la San Silvestre de Galapagar (¡¡por fin este año!!) el día 31. A partir de ahí, depende mucho de qué día tenga pensado Jorge salir de la tripa de su madre. Con suerte podré correr el cross de la UNED, pero eso será el año que viene.

Felices fiestas.

martes, 7 de septiembre de 2010

Vuelvo a correr versión 2.0

Pues sí, esto me suena. Tanto, que al introducir el título, veo que ya escribí una zancada igual.

Ayer por la tarde por fin me calcé de nuevo las zapatillas. No las había sacado de la bolsa desde aquél 17 de junio en el que volví a romperme. Dos meses y medio sin dar siquiera una zancada corta. Y claro, se hace raro.

Sólo fueron 19 minutos de trote cochinero, yendo y viniendo por un camino de tierra lo más llanito posible, pero suficiente. Mucho estiramiento antes, nervios, y algo de estiramiento después. Sensaciones raras en las piernas durante todo el rato, pero con ganas de afrontar este final de recuperación lleno de ilusión, porque ahora creo que voy a disfrutar más el deporte que pueda hacer de aquí en adelante.

Hoy tengo agujetas, y la zona del gemelo bastante tensa, imagino que a causa de la inactividad o de no haber acabado de estirar bien al final. Pero bueno, este sólo es el primer paso. He vuelto.

viernes, 3 de septiembre de 2010

De vuelta

Pues sí, después de la travesía en el desierto que han supuesto estos más de 2 meses y medio sin poder hacer otra cosa que no fuera nadar, andar, y ver cómo otros corrían, jugaban al pádel, montaban en bici, parece que ya se va viendo la luz al final del túnel.

Ayer estuve en la consulta del médico que me ha estado tratando estos meses. Tras explorarme el gemelo y hacerme una extensa ecografía, parece que la recuperación ha sido buena, y el siguiente paso es empezar a probarme poco a poco, incidiendo mucho en los estiramientos, con un pequeño matiz.

El matiz consiste en que tengo que cambiar la forma en la que hasta ahora venía estirando, bastante pachanguera, la verdad, centrándome en el estiramiento de la cadena muscular completa. ¿Qué es esto? Pues muy sencillo. En lugar de estirar sólo un poco los gemelos, sóleo, algo isquiotibiales, y también glúteos, sin orden ni concierto, tengo que seguir un orden, ascendente o descendente, eso da igual, de manera que estire toda la cadena muscular posterior, desde el cuello, pasando por la espalda, glúteos, isquiotibiales, gemelos, sóleo, tobillos y pies. Vamos, que voy a tener que cambiar bastante la proporción estiramiento-ejercicio.

Por supuesto, esto no me garantiza que no me vaya a volver a romper, pero debería servir de ayuda. Tengo que empezar con carrera muy suave y poco volumen tanto en tiempo como en dificultad del terreno, y según yo me vaya viendo, ir aumentando progresivamente. El doctor me dejó claro que durante un tiempo me voy a sentir raro, sobre todo por el miedo a recaer, pero es normal.

El pádel, lo mismo que los saltos, tardarán en volver, pero vamos a ir paso a paso, nunca mejor dicho, y el tiempo dirá.

Ah, otra cosa que me dijo es que de momento no cambie de zapatillas, y que me plantee seriamente si soy pronador o neutro (él piensa que más bien soy esto último). Así que por ahora sigo con mis Nike de pronador medio, y más adelante haré la prueba que me dijo de probarme modelos similares para distintos tipos de pisada.

lunes, 2 de agosto de 2010

Dique seco

Así llevo prácticamente desde el día 15 de mayo. Ese día me rompí el gemelo interno de la pierna izquierda (otra vez el gemelo de la pierna izquierda), y a pesar de portarme bien y seguir más que a rajatabla los tiempos de recuperación que me marcó el Dr. Jurado, mi exceso de confianza me hizo recaer al mes, justo antes de la carrera de Pozuelo.

Parece que la cosa es más grave de lo que en un principio aparentaba, y aparte de seguir con la homeopatía y tener que tomar unas cápsulas con colágeno, tengo que estar hasta el mes de septiembre sin poder hacer más ejercicio que andar y algo de natación (menos mal que al menos puedo nadar). Según me dijo Ana, la esposa de Miguel, (el Dr Jurado), además del músculo me he roto la fascia, que es como una especie de telilla que recubre el músculo, y eso hace que la recuperación sea más lenta y delicada. Es necesario que cure bien y rehabilite bien, porque si no voy a estar condenado a romperme continuamente.

Así que nada, hasta el mes de septiembre tengo que estar casi parado. Es el precio que tengo que pagar por los excesos y por la insistencia en entrenar un día que no debería haberlo hecho... Próximos pasos, ecografía de control en septiembre, y después rehabilitación para aprender a estirar bien las cadenas musculares.

Es duro no poder correr, pero quien no se consuela es porque no quiere: al menos tengo que parar en verano, cuando correr se hace duro con tanto calor, y cuando en teoría hay que darse un descanso de correr. Lo de no poder jugar al pádel es otra historia, pero lo voy llevando bien.

domingo, 1 de agosto de 2010

La misma historia de siempre

Estoy calentito, y el cuerpo me pide marcha. Y como no quiero enfriarme, pues allá que voy.

Acaban de terminar hace un rato los campeonatos de Europa de atletismo al aire libre, que este año se han disputado en Barcelona. Estos días de rodríguez me han permitido seguir algunas de las pruebas, sobre todo, como es normal, he seguido con interés la participación de los españoles.

No sólo me preocupaba de situarme frente al televisor, sino que también escuchaba las reseñas que iban dando en la radio, los comentarios en prensa escrita... Pero al final la historia se repite campeonato tras campeonato. No sé si por efecto de las vacaciones o qué, parece que todo se queda en un segundo plano. Y la verdad es que no lo entiendo, porque precisamente en esta época que no abundan las noticias deportivas, quiero decir, las noticias de fútbol -entiéndaseme la ironía- una buena forma de llenar informativos y páginas de deportes podría ser prestando un poco más de atención a un campeonato europeo que se celebra en nuestro país.

Pero no. Es más fácil relegar todo un título de 1500m masculino a una página final de la sección de deportes, o dejarla perdida en un segundo plano del diario deportivo líder (me refiero a Marca.com). Era más importante destacar que la selección sub-19 de fútbol no había podido ganar la final a Francia.

Otro tema que se repite es la manía resultadista de algún periodista de guardia, habituado durante el año a cubrir la información de un determinado equipo de fútbol, y que ahora, al frente de algún programa deportivo se pregunta si los atletas españoles no están fracasando en el campeonato porque no parece que vayan a conseguir el número de medallas vaticinado por el pitoniso Odriozola. Siguiendo con la línea de antes, por una parte diría al periodista futbolero, que no de deportes, que se deje de tonterías, y a Odriozola... en fin, que se deje de vaticinios.

Y lo peor es que este año no se puede decir eso de que a la selección de fútbol, que -hasta ahora- nunca se comía un colín, no se le da tanta caña como a los atletas.

Por si no se había notado, estoy bastante cabreado, pero bueno, vamos con lo positivo.

Me quedo con muchas cosas buenas, más allá de las medallas. El mérito de todos por estar ahí defendiendo a España; las lágrimas de María Vasco, la rabia de Concha Montaner, el reconocimiento a los que no pasaron las eliminatorias; el olé vuestros huevos a los chicos y chicas del 4x100 (especial mención a Ángel David Gómez, que le ha echado un par acusando al CSD de no proporcionar fondos para poder preparar en condiciones el relevo), a los que han llegado a las finales, a los que han conseguido puestos de finalista, y por último a los medallistas.

Hoy domingo me he emocinado en varios momentos. Esta mañana, con Chema Martínez, cuando llegaba a la meta celebrando su plata como si de mil oros se tratara. Me ha puesto la piel de gallina; qué grande es ese tío, y mira que no le conozco en persona, aunque ya me gustaría. Ahí tienen un ejemplo de atleta y de PERSONA con todas las letras. Cada vez que le veo me dan ganas de echar a correr, pero en el mejor de los sentidos. La otra que me ha puesto la piel de gallina ha sido Nuria Fernández. Reconozco que no pensaba que podría ganar el 1500m, pero según escuchaba la final en el aparcamiento del Carrefour, la emoción crecía más y más.

En cuanto ha terminado esa final de 1500m femeninos, he subido corriendo al Carrefour para intentar ver la repetición. Imposible. Para no desentonar con los medios, la única imagen deportiva que se veía en los televisores en venta era la de un torneo de golf. Tenemos el país que nos merecemos. Lástima.

Me niego a terminar así: ¡¡¡ENHORABUENA A TODOS LOS ATLETAS DEL EQUIPO NACIONAL!! A sus familias, entrenadores, amigos, enhorabuena también. Y a los que seguimos y practicamos el atletismo de una u otra forma, que esto nos sirva para seguir adelante. Nosotros sí sabemos lo que cuesta esto.

Gracias Nuria, Natalia, Chema, Jesús, José Luis, Marta, Arturo, y Manuel por alcanzar vuestro sueño y llenarme de orgullo y emoción.

miércoles, 9 de junio de 2010

Maratoniano en Madrid. Mi primer maratón (y III)

25 de abril. Maratón Popular de Madrid

Está costando esto de contar el primer maratón; pero es lo que tienen 42 kms uno detrás de otro...

Nos habíamos quedado en la media maratón, allá por las 10:45 ¿no?
Bien, pues después de dejar la calle Ferraz y no ver como esperábamos a Paco, giramos a la derecha para bajar por Paseo Moret y coger Rosales. Creo que a partir de ahí ya empezamos a perder de vista a Gabriela, a Javier y a Carlos. Por entonces yo tengo unas ganas de mear que son ya más que preocupantes, y ver a gente en los laterales miccionando no ayuda mucho a contenerse, así que en un momento dado, allá por el kilómetro 22 aprovecho para echarme a un lado y le digo a Isabel que siga, que ya la cogeré un poco más abajo (suerte que empieza una cuesta abajo). Después de casi un minuto (sí, un minuto), reemprendo la marcha y sin tampoco cebarme me lanzo cuesta abajo a cazar a mi compañera, mucho más ligero, qué duda cabe :)


11:05 Después de atravesar Avda de Valladolid llegamos a Príncipe Pío, donde espero por fin encontrarme con Ana. Pasamos junto a la Puerta de San Vicente y nada, y ya me empiezo a preocupar. De repente oigo la voz de Ana animando a Isabel y casi me ve pasar sin darse cuenta. Menos mal que la llamo y sale a toda prisa. Y allá que vamos los tres (Isabel, Ana y yo) rumbo a la Casa de Campo (otro momento temido).

Ana viene cargadita de repuestos energéticos 100% naturales (seguimos con pasas, orejones, plátano, etc) y me deja justo en la entrada a la Casa de Campo; volveremos a vernos a la altura del lago.

11:07 Como decía antes, llega una parte temida, porque en todas las conversaciones previas se cuenta la Casa de Campo como uno de los momentos psicológicamente más duros, ya que según dicen los que ya lo han hecho, se hace interminable. Intentaremos llevarlo lo mejor posible. Ahora estoy pendiente a ver si veo aparecer otra cara conocida, la de Miguel Ángel en su bici. Y por fin le veo. Se nos une durante unos cuantos metros y nos saca varias fotos. Anima mucho ver a alguien conocido.

Sí que es verdad que la Casa de Campo se hace eterna, e Isabel ya me da algunos avisos de que no va fina, invitándome a que no la espere. ¡¡Ni hablar!!, pienso -y digo- yo. Voy bien al ritmo que me impone y no estoy dispuesto a quedarme solo tan pronto.
11:39 Ya hemos vuelto al lago, y espero encontrarme de nuevo con Ana, que me espera en un lateral y de nuevo echa a correr para acompañarme. Isabel sigue a mi lado, y se acaba la sombra; volvemos al duro asfalto. No me siento mal, pero ya se nota el cansancio. Llevar a Ana al lado me anima mucho, y pienso que cada vez queda menos, aunque aún hay que subir bastante, y enfrentarse al muro.

11:52 Ana ya ha hecho bastante siguiéndome durante un par de kilómetros. Nos veremos en la meta; ahora me toca enfrentarme yo solo a lo que queda, porque veo que Isabel se va quedando poco a poco, y yo me mantengo estable en mi ritmo (algo por encima de 5'/km). Se supone que estoy transitando por el muro, pero me encuentro bien.

La gente sigue animando, y a medida que salimos de la proximidad del Manzanares y nos vamos acercando hacia el Retiro se nota más y más la presencia de la gente. Me he instalado en un ritmo bueno que soy capaz de mantener, y creo que llegaré a meta sin problemas.

(A todo esto, tengo que contar que uno de mis grandes miedos durante este día era tener problemas intestinales; afortunadamente mi estómago sólo me dijo "estoy aquí" en forma de algún pequeño gas o retortijón pasajero. Otros no tuvieron tanta suerte).

12:15 Otro gran momento de la carrera en forma de sorpresa totalmente inesperada. Transitando por la Ronda de Valencia, con la vista de Atocha a lo lejos, de repente aparece Nacho, compañero de fatigas en el club, vestido de calle, pero que no se conforma con darme ánimos desde la barrera. Con sus vaqueros y su camisa echa a correr y me acompaña durante bastantes metros. No te imaginas la fuerza que da en esos momentos ir con alguien conocido al lado. Incluso, dentro de mis posibilidades, me permito el lujo de ir charlando, como si estuviéramos haciendo el calentamiento en la pista. Ya no queda nada. (En esta imagen siguiente se le ve junto a Isabel, pero vamos, tanto monta monta tanto...)


12:19 Llego a la glorieta de Atocha, donde mucha gente nos espera al sol para seguir animándonos; aún quedan unos pocos kilómetros, pero saber que el Retiro ya está ahí hace que vea cerca el sueño de terminar. En esos momentos me acuerdo de Rubén, con quien compartí la última San Silvestre. Supongo que no estará por aquí y que, tal y como me confirma unos días después, lo está viendo por la tele.

12:21 Giro a la izquierda para tomar Alfonso XII. El Retiro ya se ve, y aunque toca subir cuesta, aprovechamos todo lo posible la sombra de los árboles. Ya falta menos, estoy casi en el km 40 (para mí, 1973, ahora contaré por qué).

12:29 Por fin en la calle de Alcalá. He dejado atrás la Puerta de Alcalá y ya sólo queda llegar a la entrada al parque. Veo puertas, y más puertas que se suceden, pero ninguna es la que me da acceso al pasillo final. Se me están haciendo eternos estos últimos metros.

12:32 ¡¡Estoy dentro del parque!! Al fin llegó el ansiado giro a la derecha. Es impresionante ver a cientos de personas a los lados animando. Los arcos de publicidad se suceden, pero no termino de ver dónde está el arco de meta. Esto es algo que siempre me mata, no ver más que arcos falsos, pero sé que ya me queda muy poco.

12:36 Con la emoción del recuerdo de mi madre, presente durante toda la carrera, beso la foto que he llevado junto a mi corazón estos más de 42 km (uno por cada año que nos llevábamos (1933-1975)), miro al cielo y cruzo la meta inmensamente feliz, esperando ahora encontrarme con Ana.


Aquí está el vídeo de mi llegada (dura 1 minuto; casi al principio se puede ver llegar a Ángel, con gorra blanca, camiseta azul como la mía, y entrando por la zona de la derecha)



Al primero que veo unos metros más adelante es a Ángel, que por la forma de andar parece que no está en buenas condiciones. Efectivamente, apenas puede articular palabra. Le dejo bebiendo cerveza y reponiendo fuerzas, y yo continuo hacia la salida.


Después de un rato que se me hace eterno, donde sólo veo caras desconocidas, aparece Ana. La pobre no ha podido llegar a tiempo para verme entrar en meta por culpa de la enorme cantidad de gente que se dirigía en Metro al Retiro. Para mí, la emoción de encontrarnos y el abrazo sentido lo compensa todo.


Poco a poco nos vamos encontrando con gente conocida: Gabriela, Carlos, Javier -que lo ha pasado fatal a causa de su gastroenteritis-... Nos sentamos en el césped para intentar recuperar un poco. Y en estas, al cabo de un buen rato, veo aparecer a mi amigo Pedro, todo un valiente, con cara desencajada por el esfuerzo. Salgo corriendo -es un decir- para encontrarme con él (no me había visto, claro) y nos fundimos en un abrazo. Está bastante cansado, como todos, y le noto algo desorientado. Decidimos acompañarle a buscar a Vicky, su esposa y futura mamá. Otro momento alegre y emocionante para redondear la mañana.

Pues ya está, ya he terminado mi primer maratón. Me siento orgulloso y feliz. Ha merecido la pena. Me llevo un montón de buenos recuerdos y sensaciones. No sé si haré más maratones, pero ya puedo decir con orgullo que SOY MARATONIANO.

Para la historia, al menos para mí, quedan los datos técnicos de mi primer maratón.

(Lo que me ha costado parir esta zancada;¡¡¡ más de 3 meses!!!)

Vuelvo a correr

Pues sí, han pasado más de 3 semanas desde que me lesioné, y ayer volví a calzarme las zapatillas de correr. No lo hacía desde el maratón.

Aunque la tarde se presentó lluviosa y desapacible, no podía dejar pasar un día más sin volver a la actividad. Debería haber empezado a trotar el jueves pasado, pero por unas cosas u otras no lo hice.

Estiré tranquilamente y me puse a dar vueltas a la pista. Al principio fue muy raro, y por supuesto, corría con miedo, como si tuviera la pierna encogida. Es la misma sensación que tuve cuando volví a caminar (ahora cuando camino ya no me acuerdo de que estuve varios días sin casi poder hacerlo), así que supongo que dentro de pocos días correré de manera normal y la lesión será agua pasada.

Después de casi 20' dando vueltas, volví a estirar, duchita y para casa.

¡Cuánto lo echaba de menos!

Ahora, poco a poco, y a ver si soy capaz de correr el día 20 en Pozuelo.

domingo, 23 de mayo de 2010

Maratoniano en Madrid. Mi primer maratón (II)

25 de abril. Maratón Popular de Madrid

Sigamos, que nos dan las uvas...

9:05. Cubrimos nuestro primer kilómetro. Aunque pueda parecer sorprendente, sólo tardamos 5'07" (netos, que habría que sumar 30" que es lo que tardamos en pasar por el arco de salida). Es lo que tiene correr por la Castellana...

9:10. Poco después de pasar por el kilómetro 2, ya nos cruzamos con los primeros del 10000. Grebeselassie va tan rápido y destacado que no me da tiempo ni de verle. ¡Vaya prisas!

9:17. Llega el momento de despedirnos de las camisetas amarillas (los que corren la de 10km) que doblan la esquina del Bernabéu para volver Castellana abajo. Nosotros seguimos a lo nuestro, Padre Damián arriba, todavía agrupados, aunque Pedro no se cansa de decir su ya característico "¡¡Tranquiiiiiiilos!!"

Poco más adelante, en el km 5 llega el primer avituallamiento: ¡cuidado con los tapones! No llevo malas sensaciones, pero hay un gemelo que está un poco tenso... uy uy uy...

Pasamos una zona un poco más fea, pero seguimos cómodos y a buen ritmo. José Luis y Pedro ya se han quedado atrás, mientras que Ángel hace mucho que se marchó en busca de sus objetivos. Quedamos en el grupillo Gabriela, Isabel, Javier -que empieza a quejarse de flato- y yo.

9:49. Ya hemos cubierto 10km, y el ritmo, aunque está un pelín por debajo de lo pensado, es bueno (Javier no opina lo mismo).

Rumbo a Cuatro Camimos. Mucha gente por Raimundo Fdez Villaverde, y el sol ya empieza a dejarse notar.

10:14 Se nos une Carlos, amigo de Javier y Gabriela (en la foto, el que está más a la derecha), que nos va a acompañar hasta el final. Ahora somos 5 magníficos, y yo ya estoy pendiente de que llegue el primer posible punto de encuentro con Ana.

10:17. Terminamos Guzmán el Bueno y desenvocamos en Alberto Aguilera. Pero no veo a Ana; bueno, pues nos veremos en Príncipe Pío -espero-.

En la calle Fuencarral hay bastante agua por el suelo, y aprovechamos las zonas de sombra antes de llegar a otro punto bonito: la centenaria Gran Vía. Ni que decir tiene que todos los avituallamientos vienen bien, y no perdono ni uno. También me he tomado alguno de los higos y orejones que llevo en la muñeca, que hay que cargar fuerzas.

10:28. Estamos en la Gran Vía, con un montón de gente animando. Un detalle: un corredor pide ser atendido por un voluntario que sobre sus patines lucha por echarle el Reflex, porque el corredor no quiere parar ni un segundo. No le entiendo.

10:30. En la calle Preciados otra multitud, y un marchador que lleva buen ritmo (en la foto, justo delante de mí). La Puerta del Sol ya está ahí.A partir de aquí otro tramo bonito: Puerta del Sol, calle Mayor, Bailén, pasamos frente al Palacio Real, mucha gente, buen ambiente, todo va viento en popa.


10:45. Después de pasar por el tempo de Debod y recorrer la calle Ferraz, por fin alcanzamos la mitad del camino. Media maratón, y las piernas ya se van notando; sólo queda la otra mitad...



De haberlo sabido...

Tal y como contaba en mi anterior zancada, el jueves tenía cita en una consulta privada en Villanueva de la Cañada para hacerme una ecografía muscular que confirmara de una vez por todas el alcance de mi lesión. Pensé que, como en la anterior ocasión, en 20 minutos poco más o menos estaría resuelto el tema. Eso creía, sí.

La consulta estaba dentro de un chalet con muy buen aspecto. En la puerta me recibió el médico que me atendió por espacio de hora y media; sí, lees bien, hora y media. Después de contarle lo que me había sucedido, y de contestar a algunas preguntas que me hizo, me tumbé en la camilla y me hizo una exploración bastante más detallada que las que me habían hecho los dos médicos que me vieron el sábado y el lunes. Las sospechas ya estaban confirmadas: rotura fibrilar en el gemelo interno de la pierna izquierda, por lo que la eco era puro formalismo; aún así me la hizo.

En todo momento me sentí cómodo; tanto es así que cuando me propuso colocarme unas cuantas agujas (resulta que además de médico es acupuntor y homeópata) no tuve ningún reparo, a pesar de que nunca me lo habían hecho. Tengo que decir que apenas me dolió; no puedo decir que fuera una experiencia gratificante, pero no estuvo mal.

Aparte, me recetó varios medicamentos homeopáticos que espero me sirvan para recuperarme mejor. Tengo que estar dos semanas sin hacer deporte, y pasado ese plazo volver a trotar. Me dijo que calcula que en una semana o diez días más estaré de nuevo haciendo deporte; el pádel, cuando esté plenamente recuperado.

La rabia es que esta clínica está concertada con la Mutualidad General Deportiva; de haberlo sabido, hubiera ido directamente sin pasar por aquella clínica cutre el lunes.

Ahora, a recuperarse.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Justo ahora...

Dicen que el hombre es el único animal que tropieza en la misma piedra. Supongo que no se dice por decir, y que una y otra vez nos encontramos con situaciones parecidas.

En mi caso, y en lo que tiene que ver con este blog, vuelvo a pasar por una lesión en el gemelo, después de algo más de tres años desde la anterior, que coincidió con mi feliz entrada en el club de atletismo de Majadahonda.

Como no podía ser de otra forma, la lesión no me la he hecho corriendo; de hecho, desde el maratón, por uno u otro motivo no había corrido más que para llegar a coger el bus o el metro, y todos mis esfuerzos se habían centrado en el pádel. Empiezo a recordar que hace tres años también fue un partido de pádel el que me acabó de romper el gemelo.

Otra vez es el gemelo de la pierna izquierda, que la semana pasada me estaba dando algún aviso en forma de tirantez, aunque no hice demasiado caso (tonto de mí). Eso, unido a jugar bastantes partidos de pádel en el plazo de una semana, y a no estirar apenas después de terminar, han hecho que me encuentre donde estoy, en el dique seco.

Nunca había sentido la famosa pedrada hasta el sábado pasado, cuando en la clase de pádel tuve que girarme para ver qué me había golpeado en el gemelo; evidentemente, no había ni piedra, ni pelota, ni nada de nada. La causa estaba dentro.

Fui al Pta de Hierro, a urgencias; digo fui, pero la verdad es que me llevó Ana. Allí la traumatóloga me exploró y rápidamente concluyó que era una rotura fibrilar. Vendaje compresivo al canto, hielo, ibuprofeno y paciencia, como ya suponía.

Aprovechando mi licencia con la federación madrileña de atletismo, el pasado lunes acudí a una clínica traumatológica de la Mutualidad General Deportiva, con la esperanza de que me dieran un diagnóstico algo más preciso que me ayudara a decidir si era o no conveniente seguir las recomendaciones de Valle, la fisio que va al club, de que las roturas hay que tratarlas con fisioterapia desde el principio. Pero fui a dar, oh mala suerte, con una clínica sin ecógrafo, y con un médico bastante malo, que se limitó a confirmar lo que ya me habían dicho el śabado. Tres euros de parte de accidente deportivo tirados (eso sin contar que la tarde del lunes la tiramos del todo Ana, la nena y yo).

En fin, que como no estoy yo muy seguro de nada, mañana voy a hacerme una ecografía muscular en Villanueva de la Cañada, para confirmar la gravedad de la lesión, y a partir de ahí veré qué hago, que nada tiene que ver con los planes que tenía para estas semanas (jugar partidos de cierto nivel en la despedida de la liga de pádel, correr alguna carrera este próximo fin de semana, y atreverme por fin con la duatlón de Valmojado el 5 de junio; todo a la porra).

Sólo me queda paciencia y poco más, porque ésta me la curo bien cueste lo que cueste.

lunes, 10 de mayo de 2010

Maratoniano en Madrid. Mi primer maratón (I)

25 de abril. Maratón Popular de Madrid

Pues sí, por fin llegó el gran día:

6:15 Arriba, que hay que prepararse, desayunar convenientemente, y salir rumbo al punto de encuentro (la pista de atletismo de Majadahonda). Últimos retoques, esa vaselina, todo listo... ¡¡allá voy!!

7:15 Me planto casi volando en la pista, donde habíamos quedado. Allí esperaba José Luis; Pedro llegó a la vez que yo, y luego lo hicieron Ángel, María Luisa, Javier, Gabriela; sobre la bocina aparecieron Isabel y Alberto. Nos distribuimos en coches y salimos rumbo a Madrid.

7:55 Aparcamos en la calle Lagasca. Nos preparamos todo, porque ya no volveremos al coche. Alberto saca la bici y la mochila. Nos va a acompañar durante todo el recorrido.

8:10 Vamos a ver si tomamos algo (los que quieran, porque yo no estoy para experimentos) y sobre todo a ver si evacuo un poco, que llevo un buen rato con ganas... Algunos toman café, té... yo no me la juego, y voy dos veces al baño.

8:30 Vamos, que nos vamos. Broma a Pedro, que ya se veía saliendo solo... nos dirigimos a la zona de salida. Gabriela, que participa en el campeonato de España tiene que pasar por el cajón de llamadas (como una profesional, sí señor). Eso nos retrasa un rato, con el consiguiente nerviosismo de Ángel, que no quiere colocarse muy atrás.

8:50 Ya estamos en el mogollón. A nuestra derecha, separados por vallas y cintas, los que corren la de 10km. Es un poco follón, esperemos que no haya mucho jaleo. ¡Suerte a tod@s!



9:00 ¡¡Allá vamos!!


jueves, 29 de abril de 2010

Semana final: viernes y sábado

Calma total, que es lo que toca. Eso fue lo que me impuse para el viernes y sábado. Nada de deporte, ni siquiera salir a trotar un rato. El único esfuerzo, empujar el cochecito de Andrea. Aprovisionarme bien de orejones, higos secos y otros manjares. Organizar todo con Ana para ver dónde nos íbamos a encontrar el día de la carrera, y esperar que llegue el gran día.

Del viernes al sábado pude dormir bastante, que era lo aconsejable. Antes de acostarme dejé toda la ropa preparada, porque el sábado iba a ser un poco loco para sacar tiempo. El sábado, entre pitos y flautas no me acosté demasiado pronto -tuvimos un bautizo-, pero ya estaba todo hecho. Todo listo para el gran día.

viernes, 23 de abril de 2010

Semana final: jueves. Expodepor y otros

Parece mentira, pero no ha sido hasta este día que he empezado a sentirme con verdadera ilusión por correr el maratón. A medida que me acercaba al Pabellón de la Pipa en la Casa de Campo y me iba cruzando con gente que llevaba un gran bolsón de papel con el logo de Adidas, me ha ido entrando una especie de subidón. Sí, persiste un cierto miedo normal ante algo desconocido, pero lo afronto desde una perspectiva positiva. (¡Podemos! ¡Podemos, sí!)

La feria, pues más o menos lo esperado. A la entrada, lo primero de lo que me ocupé fue de sacar mi dorsal, que a eso iba. Proceso sencillo: enseñar DNI, me entregaron el chip y un sobre con el dorsal, caminar hasta una zona de comprobación del chip, todo ok, y después recoger la bolsa del corredor y la camiseta.

Como decía, la feria fue lo esperado. Los expositores iban desde marcas de ropa deportiva (Adidas, como patrocinador, Reebok, Kswiss -que no sabía que tenían zapatillas de correr-, Saucony, etc), tiendas de ropa deportiva, productos energéticos, maratones de diversos lugares, centros médicos deportivos (ahora contaré mi experiencia en un centro de podología), y revistas especializadas, entre otros.

En el expositor de Corricolari conseguí por fin mi carné de socio, y me llevé -creo que por la cara y por el despiste de la comercial- un montón de regalos: el libro "Desafío al maratón", un buff de Corricolari, una cantimplora, un zumo, una barrita de muesli y una ampolla de glucosport. La experiencia en el centro de podología se resume en que quise confirmar mi tendencia pronadora y después de pasar allí cerca de media hora esperando, lo único que me dieron fue un gráfico de presión y me dijeron que estaba bastante compensado, pero nada más ("Va-usté-a-la-mierda", que diría el Cansino histórico, de José Mota)

Mi intento por llevarme una bolsa de pasta de un expositor italiano fue baldío, y lo único que conseguí fue un vasito con un café solo, que no estaba mal.

Después de salir de la feria me fui a hacer el último entrenamiento con mis compañeros. Estuvimos hablando sobre el día de la carrera, hora a la que quedaremos (7:15 a.m. en Majadahonda), ritmos, etc. Parece que vamos a optar por ir aproximadamente a 5'10" los primeros kilómetros, lo que nos va a permitir marchar en grupo probablemente hasta el medio maratón; después de eso, en función de cómo se vea cada uno, tiraremos más o menos. Lo que está claro es que queremos ir juntos en la medida de lo posible. Ya se verá luego cómo sale.

Pues nada, que el maratón ya está ahí. Cuenta atrás: tres...