He releído mi zancada de la Sansil 2008 para saber si por entonces tenía o no previsto correr la de 2009. No lo recuerdo bien, pero creo que la idea inicial era no correrla, aunque el aliciente del estreno de Rubén me hizo cambiar de idea.
Dudé entre inscribirme o no, pero al final lo tuve claro: puesto que iba a acompañarle en su puesta de largo en esto de la Sansil, no parecía lógico no entrar con él en la meta, así que nada, a apuntarse, que las camisetas Nike no están nada mal :-)
El día 29 quedamos para recoger camiseta, chip, y todo lo que nos dieran con la inscripción. Tuve algún problema para que me dieran la pulsera de <42', pulsera que sabía que no iba a tener que utilizar, pero nunca se sabe, que imprevistos siempre pueden darse. Últimos consejos e instrucciones a mi neófito compañero para que el día D todo saliera a pedir de boca...
Y llegó el día D. Tuvimos un malentendido con la boca de metro donde habíamos quedado, pero quedó rápidamente resuelto, y con la misma rapidez nos dirigimos al guardarropa. Ahí fue donde empezaron mis problemas.
Los dos años anteriores no había tenido ninguna dificultad para dejar mi mochila en una de las furgonetas de la organización; es más, yo que no suelo usar guardarropa, tenía que reconocer que funcionaba francamente bien. Funcionaba, sí, en pasado, porque lo de este año fue un caos. Vale que hubiera un problema en la línea 1 de metro; vale que muchos llegáramos a última hora. Todo eso se puede comprender. Lo que no se entiende es que teniendo la experiencia que tienen en años anteriores, y sabiendo que el número de inscritos ha crecido bastante, muchos tuviéramos que cargar con la mochila porque veíamos como una tras otra las furgonetas se iban cerrando a la voz de "ya no tenemos más sitio". Me queda el consuelo de que Rubén tuvo más suerte y pudo dejar su mochila. Y que conste que lo de correr con mochila al final no fue para tanto, pero tengo derecho al pataleo, ¿no?
En fin, que aún nos sobraba tiempo, así que nos dedicamos a
evacuar, calentar en el Paseo de la Habana, y esperar a que llegara la hora; que llegó, sí, y bien cargadita de lluvia. Justo al comienzo fue cuando más jarreó. Buen ambiente, como siempre, mucha gente... para mí lo de salir tan atrás era nuevo, pero tenía el aliciente de ver a mi amigo Rubén disfrutando de su primera Sansil para la cual se había estado preparando este último año. Black Eyed Peas para subir la temperatura, cuenta atrás con las oportunas doce campanadas... y ¡¡allá vamos!! Como es lógico, la subida por Concha Espina fue lenta, lenta. Íbamos con calma, adelantando cuando podíamos, pero siempre al ritmo que Rubén marcara. Primer kilómetro en ¡¡¡¡¡7'38"!!!! Sí, es lo que tiene ir con el mogollón, que te lo puedes tomar con mucha calma :-)
¡¡Esto se mueve, ya salimos!!
Después del paso por el km 2 llegó una bifurcación que al coger por la derecha en lugar de por la izquierda hizo que no se registrara nuestro paso por ese punto en las alfombrillas de la organización. En fin, lo de
Cruza al otro lado que decía el lema de este año no nos salió demasiado bien. Ellos se lo pierden (ja, seguro).
Pero ahí seguimos, mojándonos en todos los sentidos, corriendo, adelantando, sintiendo los ánimos del público, y a buen ritmo, porque desde el kilómetro 2 aceleramos y el resto de la carrera la hicimos a ritmos medios inferiores a 5'30"/km, que tampoco está nada mal. Sorteamos (o no) charcos, y seguimos adelante.
El segundo paso de control (km 5) sí que quedó registrado (29'37"), que teniendo en cuenta la progresión, nos hacían mirar con optimismo la posibilidad de bajar de los 60' al final. Digo
nos, pero el único que lo miraba era yo :-)
Y llegó otro de los momentos esperados: el encuentro con la familia de Rubén. Este año él había saltado de la barrera al asfalto, y le tocaba vivir desde el otro lado la emoción de encontrar a la gente querida dando aliento. Fue rápido, como suele ser siempre, pero intenso ;-) Además, se situaron poco antes de la parte más dura, la de subida por la Avenida de la Albufera, y recibir ánimos en ese punto contribuye a afrontar el tramo final con energías renovadas. (Este blog admite imágenes del esperado encuentro ;-))
La subida fue mejor de lo esperado; no había tanto apelotonamiento como podía esperar, y pudimos subir un tramo a buen ritmo; reconozco que quizá fue demasiado para esas alturas. El apoyo de la gente da alas, pero los 8km anteriores también pasan factura. Rubén hizo bueno mi consejo de que andar no era para nada deshonroso, así que hicimos un tramo al paso (buen paso), tomando aliento para afrontar el último kilómetro.
Seguimos adelantando gente, una vez recuperado el aliento, y nos dirigimos sin remedio ya hacia la meta. Debo reconocer que me sorprendió la fuerza con la que Rubén llegó a la meta, adelantando a troche y moche. ¡Así da gusto acompañar a la gente! Lástima que el vídeo fuera tan cortito...
¡¡Esa llegada esprintando!!
¡¡Objetivo cumplido!! Sí, lo conseguimos, ¡¡¡y bajamos de 60' (57'43")!!! Y no sólo eso, llegamos entre los 12500 primeros, que en una carrera de 30000 inscritos no está nada mal.
Pero todo eso es lo de menos. El puesto, la marca... poco importa comparado con la satisfacción de haber completado la carrera. A veces se me olvida, así que gracias Rubén por el rato tan bueno que compartimos, y por la visita posterior al estadio de Vallecas. Espero que éste sea el comienzo de muchas carreras compartidas. Pero para eso tienes que cuidar ese tobillo...
¡¡Ese par de corredores!!
Nuestra carrera en datos