lunes, 14 de enero de 2008

Paso previo a la media

13 de enero. 15 km de Tres Cantos.

Salvo el entrenamiento del pasado jueves, no había vuelto a ponerme las zapatillas de correr desde la San Silvestre. Eso hacía que la perspectiva de enfrentarme así de sopetón a la distancia más larga que he corrido hasta ahora en una carrera popular me resultara un tanto osada.

Antes de terminar el año Javier nos comentó lo de los 15 km de Tres Cantos. Con la vista puesta en la media de Getafe, a finales de mes, no lo veía muy claro aunque como él decía, podía ser un buen test y más en mi caso, que nunca he corrido una media.

Así que al final me animé. En principio quería ir a un ritmo cómodo (4'30") y ver qué tal respondía.

Llegamos a Tres Cantos con bastante tiempo (casi una hora antes de la salida). Muchos carteles indicadores, y la posibilidad de dejar el coche en el párking del Carrefour, situado a poco más de 5 minutos de la zona de salida.

Recogemos el dorsal y el chip (bien organizado) y volvemos al coche para ponérnoslos y quitarnos la ropa innecesaria. A pesar de lo que marcaba el termómetro (3 ó 4º) no notaba demasiado frío. Al final tenemos que dar media vuelta, y aprovecho para cogerme guantes y braga, porque se había empezado a nublar y refrescaba.

Buen ambiente en la salida, como suele ser habitual. La salida era en los dos sentidos de la calle, lo que la hacía si cabe más cómoda. Se retrasó un poco, y casi a las 11:45 comenzamos a correr.

Lo primero, cuesta arriba, aunque enseguida giramos a la izquierda para coger una amplia avenida. Javier se destacó un poco; su objetivo era acabar en 4'20", así que no quise cebarme. Pero me encontraba bien, no me pareció que llevara mal ritmo y decidí ponerme con él.

Los primeros kilómetros son rapiditos. La verdad es que nos hemos juntado dos nada buenos en eso de llevar un ritmo constante. En el paso por los 3-4 primeros kilómetros el ritmo ya es de 4'15"; "vamos a bajar un poquillo, que queda mucho", pero nada, que no somos capaces. Avituallamiento antes del km 5, y paso por la zona de meta antes del 7.

Un poco más adelante, casi en el km 8 empiezo a notar que tengo que dosificar, porque si no no llego; Javier va bien, así que mantiene su ritmo y veo cómo se aleja. Durante los siguiente kilómetros mantengo con él más o menos la distancia, y nos vemos en los giros. Otro avituallamiento antes del km 10. El paso por el km 12 lo hago exactamente en 52' (ritmo de 4'20"), y veo a Javier cada vez más lejos.

Afronto los 3 últimos kilómetros bastante justito, intentando no hundirme, y dosificando en la medida de lo posible. Mi intención es hacer el último kilómetro a tope si las fuerzas aguantan. Aprieto los dientes, queda una recta larga que pica un poco hacia arriba. Intento apretar un poco, pero noto que los que vienen detrás me cogen y me pasan; en concreto, dos. LLego al penúltimo giro y ahí sí que fuerzo a tope, y supero fácil a los que me acababan de pasar; venga, ya sólo queda un giro cerrado y en unos metros, la meta.

Miro el reloj 1:04:55, 56, 57... no bajo de 1:05:00, pero no me importa, porque he completado los 15km.

Lo primero que pienso es "Getafe va a ser duro", pero ya me lo dice Javier: "es bien distinto: esto es bastante rompepiernas, mientras que Getafe es llanito" Ya veremos...

Por cierto, tiempazo de Javier 1h 04' y treinta y pico segundos.


miércoles, 2 de enero de 2008

14926

31 de diciembre. San Silvestre Vallecana.

16:10. Llego a la estación de metro de Santiago Bernabéu. Me ha costado bastante dejar aparcado el coche más o menos cerca de la meta. Al salir a la calle, se empieza a escuchar el ambiente, la música, el speaker... y mucha gente, aunque aún es bastante pronto (faltan casi 2 horas para la salida).

16:30. Después de darme una vueltecilla, me despojo del chándal y dejo mi mochila en una de las furgonetas del servicio de guardarropa. Está muy bien organizado, y me dan una pulsera de papel, parecida a la que da acceso a los cajones. Es bastante pronto y no sé cómo voy a hacerlo para aguantar hasta la salida sin ropa de abrigo. Doy algunas vueltas, como una barrita de muesli que me han repartido, y tomo un vaso de Gatorade (dos carpas para tanta gente me parece poca zona de hidratación, la verdad). Y para no quedarme quieto, decido dar una vuelta y acercarme a la zona de entrada a los cajones. De camino veo un Vips: la perspectiva de un lugar calentito es algo a lo que no puedo negarme.

17:15. Empiezo a calentar. Cada vez hay más corredores calentando, así que me monto en el carrusel y empiezo a trotar, dar saltos, hacer pequeños estiramientos... No sé nada de Pedro, y su móvil sigue fuera de cobertura. Así que a las 17:25 decido entrar en la zona de cajones.

17:30. Acabo de hablar con Ana, que me ha dado los últimos ánimos. Hoy no me he levantado precisamente bien, y la sombra de un trancazo de impresión planea en el ambiente. Miro los cajones desde fuera para ver si veo a Pedro, pero nada, así que me meto en mi cajón de <45'

17:50. La gente se va apelotonando, y llegar a la zona desde la que pensábamos salir (en el lado derecho) parece harto imposible, así que nos quedamos más o menos centrados en nuestro callejón. Empieza el cachondeo, y vuelan prendas de todo tipo: camisetas, chaquetas de chándal... no pillo la gracia, pero bueno, es el ambiente general. Empiezan a tocar los guitarras y al cabo de unos segundos todos reconocemos el Where the streets have no name de U2, y el ambiente sube un grado más, con todo el mundo jaleando y saltando. Venga, que ya nos queda poco.

18:00. Como un reloj, y tras la preceptiva cuenta atrás, se da la salida a la carrera. Un poco antes todos habíamos avanzado un poco, apiñándonos si cabe un poco más. Como es normal, la salida es un poco caótica, con tanto mogollón. El chip pita al pasar por el arco de salida, así que tendremos medición de tiempo neto. Subir Concha Espina con tanta gente es una forma de no quemarse en la primera cuesta arriba. Muy buen ambiente, porque a pesar de que doy algún codazo sin querer, todos contestan lo mismo "No te preocupes, somos muchos". Miro hacia atrás, y es alucinante la marea naranja que se divisa.

Enfilamos la calle Serrano, y seguimos muy agrupados; es complicado adelantar. Es Pedro el que va un poco por delante, y le sigo como buenamente puedo. Pasamos el primer kilómetro en 4'30" aproximadamente. No va bien, pero tampoco está tan mal; yo casi esperaba hacer más tiempo. Seguimos zigzagueando un poco más, intentando avanzar todo lo posible. El segundo kilómetro lo pasamos un poco más rápido; parece que la cosa se acelera algo.

Se ve gente por la calle, pero tampoco demasiada. En los kilómetros 3 y 4 nos mantenemos. No vamos mal de ritmo, pero hace falta apretar un poco más, porque teniendo en cuenta que los 2 últimos kilómetros pican para arriba, es necesario llevar un cierto colchón. Lo comento con Pedro, pero dice que va justito, y que si quiero, que tire yo.

Hemos pasado la Puerta de Alcalá y entramos en el Paseo del Prado. Aquí sí que se va viendo más gente que anima. Niños que ponen la mano para que la choquemos a nuestro paso. Estoy disfrutando mucho la carrera.

No veo el paso por el kilómetro 5, y ya estamos llegando a la estación de Atocha. Ahora sí que hay gente, y cómo animan. Al paso por el kilómetro 6, ya en la Avda Ciudad de Barcelona, seguimos a buen ritmo, y Pedro aún aguanta, aunque no llevamos colchón. Para entonces ya he cogido posiciones en el lado derecho, para ver si con suerte veo a mi amigo Rubén. Es él el que me grita, y aún tengo tiempo de girarme a saludarle. ¡Cómo sube el ánimo el aliento de los conocidos!

Se acercan los tan temidos últimos dos kilómetros. Me veo bien para afrontar la cuesta, y tras girar la cabeza un par de veces y no encontrar a Pedro, decido tirar hacia delante. Las calles están abarrotadas de gente animando, y hay mucha más luz. ¡Qué ambiente tan bonito!

Salimos de la Avenida de la Albufera, y paso por el 9 en menos de 39', así que decido echar el resto para hacer un buen tiempo. Sigo adelantando a gente, ya en una zona un poco menos iluminada, y aprieto los dientes en los últimos 200 m, que se me hacen largos.

Y por fin, la meta. Paro mi reloj en 42'32". Ya veremos cuál es el tiempo oficial, pero estoy contento. Ha estado genial. Entrego el chip, recojo una barrita, y voy a por mi ropa. Me cambio en el punto donde había quedado con Pedro, y espero más de 15', pero al no verle, tomo el camino a casa.

Al final, 42'36" y puesto 1501 para el dorsal 14926. Estoy bastante contento, para ser mi primera San Silvestre. No sé si repetiré el año próximo, pero tengo claro que me llevo buen sabor de boca, porque por primera vez en bastante tiempo he podido disfrutar de una carrera, y además hacer un buen tiempo. ¿Qué más puedo pedir? Feliz año nuevo.

NOTA: Hoy, al volver a mirar la clasificación, resulta que no estoy en el 1501, sino en el 1500. Mira, más redondo todavía...

viernes, 28 de diciembre de 2007

Ya tengo mi dorsal...


Bueno, pues ya sólo faltan cuatro días para correr mi primera San Silvestre Vallecana. No sé si será también la última; espero no llevarme tan mala impresión.

El miércoles aproveché a la salida del trabajo para ir a recoger la camiseta y el chip. El lugar, la feria del corredor, en el párking del estadio Santiago Bernabéu.

Según iba subiendo las escaleras del metro, no hacía más que cruzarme con un montón de gente que venía de recoger la bolsa. Pensé que me iba a encontrar una cola kilométrica, pero no, nada de eso. La verdad es que estaba muy bien organizado, y lo cierto es que me esperaba otra cosa. Pensaba que la feria del corredor sería algo más que una carpa con los mostradores de recogida de bolsas, un par de cintas de correr y un muestrario Nike de la tienda Bikila.

Como he dicho antes, el tema de recogida de dorsales estaba bien montado: cada talla tenía sus filas, y como tampoco había mucha gente, en apenas 5' ya tenía mi dorsal-camiseta. Imagino que cada año van mejorando la organización de estas y otras cosas relacionadas con la carrera.

Como tenía algo de prisa, sólo comprobé que mi chip funcionaba, rellené una papeleta de Gatorade, y salí de allí, esperando volver dentro de 6 días.

Al llegar a casa vi con más detalle el contenido: la camiseta es de manga larga, técnica, y de color naranja. Además de eso, una barrita de muesli de manzana, una tarrina de maíz, información sobre la carrera, el chip y una cinta para acceder a los cajones de salida. Ya falta menos, tengo ganas de que llegue...

Cercedilla, un año después

16 de diciembre. IV Carrera de Navidad de Cercedilla.

Un año después, y sin haber vuelto a correr ninguna carrera similar, volvimos a la carrera de navidad de Cercedilla.

Con la experiencia del año anterior, salimos antes de casa y conseguimos aparcar un poco más cerca. De camino hacia la salida ya se iba viendo ambientillo. Nos dimos un voltio y luego mientras subíamos a casa de Isma, nos cruzamos con Martín Fiz, que iba trotando con mochila y todo. Menudo máquina está hecho el muy...

Bajamos a por los dorsales y volvimos al calorcito para cambiarnos, colocar bien dorsales y chips, y ya listos, bajar a la salida.

No veía a ninguno de los del club, y el mogollón era ya considerable. Me subí a un banco, pero nada. Ya había perdido de vista a Ana, Isma y Dani, así que me metí entre la gente cuando, de repente, me encuentro de cara a los del club. ¡Eeeeeeee! Miro a la izquierda, y por allí andan mis tres perdidos.

Mucha gente, mucha gente. Esperamos a que den la salida; bueno, la damos los propios corredores contando hacia atrás: 20, 19... Salida a mogollón. Nos hemos colocado demasiado atrás, y tardamos unos 40" en pasar el arco de salida. Mucha gente, poco sitio; vamos bastante agrupados los del club, sobre todo en un principio Nacho, Pedro, Javier y yo. Cuando llegamos a la vía del tren que sube a Cotos, Alberto nos adelanta para hacer fotillos (estupendas, como siempre).

Seguimos bastante agrupados, subiendo, hasta el kilómetro 2 más o menos, y a partir de ahí la cuesta empieza a poner a cada cuál en su sitio. Incluso toca parar en un giro, porque se monta un poco de atasco, pero una vez superado eso, el camino continua. Ya no recuerdo a partir de qué momento dejo de notar cerca a mis compis.

Y allá que vamos, por caminos más bien estrechos, con poca opción de adelantar, subiendo, bajando, intentando mantener un buen ritmo. No sé si voy a aguantar todo, pero intento no pararme en las cuestas arriba.

En un momento, no sé qué kilómetro, vemos un poco más abajo a Martín Fiz, primero, a toda pastilla. ¿Cuánto nos sacará ya?, pienso. Algún tropezón (mío no, por suerte), adelanto, me adelantan, sube, baja, pero todo bastante llevadero.

Muchos minutos más tarde llego al punto por el que un rato antes había visto pasar a Martín Fiz, y al ver a los que vienen un poco más arriba, da la impresión de que hay que subir donde están ellos; por suerte no es así, y seguimos, más bajando que subiendo. Dejamos la montaña y entramos en la zona habitada. Allí adelanto a un hombre y vamos unos metros comentando el recorrido, pero quiero tirar un poco más, y sigo, que ya no queda nada.

Y a falta de 200 m, la gran cagada. Bueno, me lo tomo con humor, y lo veo como anécdota. Voy casi solo ya por la calle en la que está la meta. De repente, un chico llega de atrás y me adelanta, pero sin demasiada fuerza; como me veo bien de piernas, me pongo a su lado y pasados unos pocos metros, cambio el ritmo. Voy sobrado, pienso, y tengo la impresión de que el chaval se ha quedado. No sé por qué no esprinto con fuerza; simplemente me confío. Y de repente, noto que el chaval, al límite de sus fuerzas, me pasa. Demasiado sorprendido para reaccionar, veo como se dirige a la meta, ocupando el puesto que debería haber sido mío :-)

Al final, 52'50", que no está nada mal. Me había propuesto bajar de 5'/km, y en teoría lo he hecho, aunque no queda muy claro qué distancia hemos recorrido al final.

El resto de la gente, muy bien también. Ana llega con Isma y Dani, en 1h07'. Para entonces yo ya estoy muerto de frío, así que recogen la estupenda bolsa que dan en esta carrera, y nos vamos a cambiar. ¿Volveremos el año que viene? Seguramente.